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Ideas para una boda

Hay un rato, después del postre, en el que todos están sentados con la copa delante esperando a que pase algo. Esto va de qué hacer con ese rato.

Estás preparando algo sin que ellos lo sepan. Todo lo que viene está escrito para quien monta la sorpresa: el padrino, la dama de honor, los hermanos o el grupo de siempre.

El momento

Una boda junta a gente que no se ha visto en años y a gente que se conoce demasiado bien. La comida termina, los discursos ya están dados y queda media hora muerta antes de que empiece la música. Ahí es donde se saca la baraja.

No hace falta escenario ni micrófono ensayado. Con que alguien lleve la voz, los novios estén sentados y el resto pueda oír las respuestas, ya funciona.

El juego de los novios

Un juego para que respondan ellos dos, delante de todos.

Elige la baraja

Los enamorados

Las cartas van sobre la pareja. Unas están dirigidas a uno de los dos, que responde para demostrar cuánto conoce al otro. Otras las contestan los dos a la vez, para ver si coinciden.

Para Clara

¿Cuánto tardó Dani en decirle a su madre que existías?

Responde tú, y Dani dirá si has acertado.
Para Dani

¿Qué ha sido lo que más le ha costado a Clara de organizar esto?

Responde tú, y Clara dirá si has acertado.
Para ambos

¿Quién de los dos ha llorado primero en la ceremonia?

A la de tres, señalad los dos. A ver si coincidís.
Cómo se prepara sin que se enteren

Compartes el enlace con los demás invitados y cada uno escribe su carta desde su casa, semanas antes. Nadie tiene que registrarse ni instalar nada. Puedes dejar que se vean entre ellos, para que las ideas se contagien, o que cada uno vea solo lo suyo.

Tú eliges carta por carta lo que entra. Los novios no se enteran de nada hasta esa noche.

La partida, delante de todos

Se les sienta uno al lado del otro y se van sacando cartas. Todo se responde en voz alta, así que la sala entera juega aunque solo ellos dos tengan las cartas en la mano. Cada carta lleva impreso cómo se resuelve, así que no hay reglas que explicar antes de empezar.

El juego de los invitados

Un juego para que jueguen ellos, en sus mesas, sin que nadie lo dirija.

Elige la baraja

Todos contra todos

Funciona como cualquier juego de preguntas de fiesta, con la diferencia de que las cartas las escribís vosotros y van de lo vuestro: de la boda, de cómo llegaron hasta aquí los novios, de la gente que está sentada en esas mesas, con sus nombres impresos dentro.

Carné de amigoContesta quien la saca

A ver si te sabes esta: ¿De qué conoce Bea a los novios?

Responde la pregunta. Bea dirá si te has ganado el carné.
Test de amistadContesta quien la saca

¿Verdadero o falso? En esta mesa hay alguien que ya sabía cómo iba a ser el vestido.

Di verdadero o falso y que lo discuta la mesa.
La confesiónContesta quien la saca

Confiesa: ¿A quién de esta mesa buscaste en el seating antes de sentarte?

Te toca confesar. Aquí nadie te va a salvar.
El recuentoContestáis todos

Que levante la mano quien haya llorado en la ceremonia sin querer.

A la de tres, todos levantad la mano.
Juicio exprésContestáis todos

Que toda la mesa señale a quien se va a quitar los zapatos antes que nadie.

A la de tres, señalad. Quien reciba más dedos, que se explique.
Qué entra en las cartas

Unas las contesta quien las saca y otras se resuelven señalando con el dedo a la de tres. No hay reglas que aprender porque cada carta lleva impreso cómo se juega, así que la mesa arranca sola sin que nadie tenga que dirigirla.

Cartas para que se conozcan

Mete también cartas que obliguen a los de la mesa a preguntarse cosas entre ellos. En toda boda hay una mesa donde la mitad no se conoce, y esas cartas hacen en cinco minutos lo que si no tarda dos horas.

El juego de las familias

Un juego para que cada lado demuestre cuánto conoce al suyo.

Elige la baraja

El homenaje

Dos barajas, una sobre ella y otra sobre él. A partir de ahí la partida se monta como quieras: que cada familia responda sobre el suyo, que los de él contesten sobre ella, que se crucen a mitad de juego o que los novios se enfrenten entre ellos con las dos barajas encima de la mesa.

Carné de amigoContesta quien la saca

A ver si te sabes esta: ¿Qué estudió Clara antes de dedicarse a lo suyo?

Responde la pregunta. Clara dirá si te has ganado el carné.
Test de amistadContesta quien la saca

¿Verdadero o falso? Clara le dijo que sí a Dani antes de que él se lo pidiera.

Di verdadero o falso y Clara dirá si has acertado.
El recuentoContestáis todos

Que levante la mano quien haya oído a Clara contar cómo se conocieron.

A la de tres, todos levantad la mano.
La acusaciónContesta Clara

Clara, se te acusa de tardar tres años en presentarlo en casa.

Defiéndete como puedas. Luego votamos con el pulgar.
MójateContesta Clara

Clara, señala a quien te avisó de que esto iba en serio.

Y ahora justifícalo, que no vale señalar y callarse.
La hemerotecaContesta Clara

Clara, cuenta lo de la primera vez que fuiste a comer a casa de los padres de Dani.

Cuéntala entera, sin saltarte la parte que te deja peor.
Quién contesta cada carta

Unas cartas las contesta el grupo, para demostrar cuánto conoce al protagonista. Otras las roba solo él: historias que le toca contar y acusaciones de las que defenderse mientras el resto vota con el pulgar.

Si la sorpresa la organiza solo una parte, con una baraja basta. Funciona igual de bien sobre uno solo de los dos.

Cómo repartirlas

Elijas el juego que elijas, queda decidir cuántas barajas hay en la sala.

La misma en todas las mesas

Una sola baraja repetida en cada mesa. Si el juego va sobre los novios, se lee una carta, cada mesa dice en alto qué cree que van a contestar y ellos responden desde el micrófono. En dos minutos hay doce mesas discutiendo la misma pregunta.

Es también la más fácil de escribir, porque son unas cartas para todos.

Una baraja distinta en cada mesa

Si ya está hecho el seating, cada mesa puede tener la suya, escrita con los nombres de quienes se sientan ahí. La mesa de la universidad tiene sus cartas y la de los primos las suyas, y cada una juega a algo que solo entienden ellos. Lleva más trabajo de escritura y es lo que hace que nadie mire el móvil.

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